En verano el sol reseca tu piel; en invierno la ropa de abrigo y la calefacción tienen el mismo efecto. Y además, nos duchamos cada día, lo que ya es demasiado para tu piel. ¡Necesita hidratación!
Sobre todo en las canillas,, las rodillas y los codos, porque ahí es donde más rápido se seca. A veces hasta se agrieta o empieza a escamarse. Es lógico que tengas que ayudarla un poco para que se sienta bien, por fuera y por dentro.
Por eso, lo mejor es optar por una loción corporal ligera. Puede que te guste con perfume a vainilla o que la prefieras con un ligero efecto bronceador. Esta última, ¡te la pones y parece que estés de vacaciones, da igual el mes que sea!
Las de piel muy seca no os sequéis después de la ducha, daros un poco de aceite corporal sobre la piel mojada. Ya veréis como eso os deja la piel suave y fina.
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