Que no cunda el pánico por un grano!
Pero vamos, ¿a ver quién es la que quiere ir por ahí con unos granos sebosos
de color rojo y blanco?!
Coge un pañuelo de papel limpio, envuélvete los pulgares con él y quítate el
grano con cuidado, apretando suavemente. Después, desinféctate la herida en
seguida con una gotita de aceite de árbol de té.
Al cabo de tres días el grano será historia. ¿¡Qué te apuestas!?
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